A un marido

Hola Marido. Te escribo a ti porque lo que quiero contar hoy es algo que ellas se lo saben tan bien como el respirar. En cambio, vosotros, a pesar de lo buenazos y perfectos que sois, no lo tenéis tan interiorizado. Es lógico, ya que es algo que solo ocurre a largo plazo.

De lo que te quiero hablar es de los sentimientos, emociones y sufrimientos que padecemos las madres cuando nos quedamos a cargo de los niños pequeños, sí, así, sufrimientos.

Entiendo perfectamente que lo primero que puedas pensar sea “exagerada”, lo entiendo. También comprendo si piensas “es lo que hay, tengo que trabajar”, es lógico. O incluso un “eso te pasa porque no te organizas” o “pues pídele ayuda a tu madre” todo eso lo entiendo, pero lo que quiero hoy es que tú me entiendas a mí. A ella.

Imagina que tu mujer desapareciera, que llega Thanos y la hace desaparecer.

Imagina la situación, tus hijos en casa, tú como único responsable.

– “No queda comida en la nevera, fácil, me voy a la compra… espera, que tengo que llevarme a los niños. ¡Mierda! uno se ha vomitado entero, el otro quiere hacer caca, y el tercero sigue en la cuna. ¿Qué decías de la nevera? “

-Suena el móvil, cerveza con amigos. “¡Genial! Necesito desconectar. Pero, ¿qué hago con los niños? ¿Le vuelvo a pedir ayuda a mi madre? Es la cuarta vez esta semana. A lo mejor la que necesita una cerveza es ella.”

-Son las 7 de la tarde, tienes que bañar a los niños. “Alexa, ¿Cuánto pueden estar los niños sin bañarse? ¿Y sin cenar? ¿Cuántas pizzas pueden comer los niños a la semana? Mmm, ¿por qué no se limpia la casa?”

A todo eso súmale deberes, lidiar con los berrinches, educar a los niños, hacer la cena, conseguir que coman fruta, ordenar la casa… conseguir que la vida no sea simplemente sobrevivir al fin de semana porque papa no está. Y todo eso, cada hora, cada día, cada semana, cada mes. Todos los días, siempre, estés en casa ayudando o no. Siempre es así.

Y todo ese cansancio, hastío, frustraciones con los hijos, soledad, aburrimiento, necesidad de libertad, agrégale que tú te vas, llegas tarde o te vas a jugar al pádel.

No estoy diciendo que no te puedas ir al pádel. Lo que quiero decir es que como marido debes estar atento a las necesidades de tu mujer. tal vez esa cerveza con amigos es más urgente que se la tome ella, y tú te quedas con los niños.

Tu mujer cuida de tus necesidades y de las de tus hijos, y tú debes de cuidar de las suyas. Y no, no vale con trabajar. Lo siento, pero no es suficiente.

Cuida de tu mujer, dile que valoras lo que hace porque tú no lo podrías hacer ni la mitad de bien. Conócela bien para saber lo que necesita, adelántate a las crisis y anímala a dar una vuelta a la manzana mientras tú les das la cena.

Avisa lo antes posible si vas a llegar tarde y explícale la rabia que te da dejarla sola.

Dale su espacio, los días que estés en casa, ocúpate más de los niños para que ella también tenga sensación de unas vacaciones.

Valora tu tiempo libre y piensa si un hombre con responsabilidades familiares puede tener el mismo tipo de ocio que un chaval de 20.

En resumen, ¡ama a tu mujer!

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